Secuestro de la amígdala
Esa reacción que tuviste antes de pensar tiene una explicación… aunque no tan simple como dicen.
"Secuestro de la amígdala" es una expresión divulgativa, no un término científico. Que la amígdala detecta amenazas rápidamente está bien demostrado; la idea de que "toma el control" del cerebro es una simplificación.
¿Te suena?
Alguien te dice algo en el peor momento y, antes de darte cuenta, has contestado algo de lo que te arrepientes. Cinco minutos después piensas: "¿por qué he dicho eso?".
Qué es
La expresión "secuestro de la amígdala" la popularizó el periodista y psicólogo Daniel Goleman en su libro Inteligencia emocional (1995).1 Con ella describía esas reacciones emocionales intensas y rápidas en las que parece que la emoción "toma el mando" antes de que podamos pensar.
Goleman se basó en las investigaciones del neurocientífico Joseph LeDoux sobre la amígdala, dos pequeñas estructuras en forma de almendra en lo profundo del cerebro. LeDoux mostró que la información sobre posibles amenazas puede llegar a la amígdala por una vía rápida, antes de que la corteza cerebral la haya procesado del todo, y activar respuestas defensivas como el sobresalto o la aceleración del corazón.2
El caso
Una de las pruebas más llamativas del papel de la amígdala viene de una paciente conocida como S. M., que tiene dañadas las amígdalas de ambos lados por una enfermedad rara.3
Los investigadores intentaron asustarla de todas las formas posibles: con serpientes y arañas vivas, con una visita a una casa del terror y con películas de miedo. En ninguna ocasión mostró miedo, aunque sí experimentaba otras emociones con normalidad.
Qué sabemos hoy
El propio LeDoux ha advertido contra llamar a la amígdala "el centro del miedo".4 Propone distinguir entre los circuitos de supervivencia, que detectan amenazas y activan respuestas del cuerpo de forma automática, y la experiencia consciente del miedo, en la que intervienen otras zonas del cerebro. Por eso la idea de un "secuestro" es una metáfora útil, pero simplifica mucho.
La buena noticia es que las emociones se pueden regular. Un estudio de neuroimagen de 2007 mostró que simplemente ponerle nombre a una emoción ("esto es rabia") reducía la respuesta de la amígdala ante imágenes negativas.5 Y la investigación sobre regulación emocional ha identificado estrategias eficaces, como reinterpretar la situación.6
Mito vs. realidad
Mito "La amígdala es el centro del miedo y, cuando se activa, no puedes controlarte."
Realidad La amígdala detecta amenazas y activa respuestas rápidas, pero no trabaja sola ni es "el miedo". Y lo que haces después de esa primera reacción sí está en tus manos.
En tu día a día
- Ponle nombre: decir (o pensar) "estoy muy enfadado" ya ayuda a bajar la intensidad.
- Gana tiempo: espera antes de contestar un mensaje o un comentario que te ha removido.
- Reinterpreta: ¿hay otra forma de ver lo que ha pasado? ¿Lo ha hecho con mala intención o ha sido un mal día?
Fuentes
- Goleman, D. (1995). Emotional intelligence. Bantam Books.
- LeDoux, J. E. (2000). Emotion circuits in the brain. Annual Review of Neuroscience, 23, 155–184. doi.org/10.1146/annurev.neuro.23.1.155
- Feinstein, J. S., Adolphs, R., Damasio, A., y Tranel, D. (2011). The human amygdala and the induction and experience of fear. Current Biology, 21(1), 34–38. doi.org/10.1016/j.cub.2010.11.042
- LeDoux, J. E., y Pine, D. S. (2016). Using neuroscience to help understand fear and anxiety: A two-system framework. American Journal of Psychiatry, 173(11), 1083–1093. doi.org/10.1176/appi.ajp.2016.16030353
- Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., Crockett, M. J., Tom, S. M., Pfeifer, J. H., y Way, B. M. (2007). Putting feelings into words: Affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science, 18(5), 421–428. doi.org/10.1111/j.1467-9280.2007.01916.x
- Gross, J. J. (2015). Emotion regulation: Current status and future prospects. Psychological Inquiry, 26(1), 1–26. doi.org/10.1080/1047840X.2014.940781