Dopamina: la molécula del «quiero»
La dopamina no es el placer. Es las ganas de conseguirlo.
El papel de la dopamina en la predicción de recompensas y en la motivación es uno de los hallazgos más sólidos de la neurociencia, aunque sus funciones son muchas y aún se investigan.
¿Te suena?
Deslizas el dedo por la pantalla un vídeo tras otro. La mayoría no te interesan, pero sigues. ¿Por qué? Porque tu cerebro está esperando el siguiente vídeo que sí merezca la pena.
Qué es
La dopamina es un neurotransmisor, una sustancia que usan las neuronas para comunicarse. En redes sociales se la suele llamar "la hormona de la felicidad" o "del placer", pero la neurociencia dibuja una imagen más interesante: la dopamina tiene más que ver con aprender qué merece la pena y con las ganas de conseguirlo que con disfrutarlo.
El experimento
En los años 90, el neurocientífico Wolfram Schultz registró la actividad de neuronas de dopamina en monos mientras recibían gotas de zumo.1
- Cuando el zumo llegaba por sorpresa, las neuronas se activaban con fuerza.
- Cuando los monos aprendían que una señal (una luz, un sonido) anunciaba el zumo, las neuronas pasaban a activarse con la señal, no con el zumo.
- Y si la señal aparecía pero el zumo no llegaba, su actividad caía por debajo de lo normal.
Conclusión: la dopamina funciona como una señal de error de predicción: "esto es mejor (o peor) de lo que esperaba". Es una forma de aprender qué buscar.
Qué sabemos hoy
Kent Berridge y Terry Robinson demostraron que hay que distinguir entre "querer" y "gustar".2 Ratas con la dopamina muy reducida seguían mostrando reacciones de agrado al probar algo dulce, pero no se esforzaban por conseguirlo. La dopamina era necesaria para el "querer", no para el "gustar".
El placer en sí parece depender de otros sistemas cerebrales, como pequeñas zonas llamadas "puntos calientes hedónicos" que usan otras sustancias, como los opioides naturales del cerebro.3
Mito vs. realidad
Mito "La dopamina es la hormona del placer."
Realidad La dopamina impulsa el deseo y la motivación, no tanto el disfrute. Por eso podemos "querer" mucho algo que luego no nos hace sentir tan bien.
En tu día a día
- Las recompensas imprevisibles suelen enganchar más: las notificaciones y el scroll aprovechan que no sabes cuándo llegará algo interesante.
- Distingue querer de disfrutar: ¿de verdad te gusta lo que estás haciendo, o solo sientes el impulso de seguir?
Fuentes
- Schultz, W., Dayan, P., y Montague, P. R. (1997). A neural substrate of prediction and reward. Science, 275(5306), 1593–1599. doi.org/10.1126/science.275.5306.1593
- Berridge, K. C., y Robinson, T. E. (1998). What is the role of dopamine in reward: Hedonic impact, reward learning, or incentive salience? Brain Research Reviews, 28(3), 309–369. doi.org/10.1016/S0165-0173(98)00019-8
- Berridge, K. C., y Kringelbach, M. L. (2015). Pleasure systems in the brain. Neuron, 86(3), 646–664. doi.org/10.1016/j.neuron.2015.02.018